“...los poemas son precisos y austeros, se alejan de toda ornamentación o artificio, se los puede pensar como crónicas urbanas, como historias porteñas que admiten un único remate: la fuga hacia el interior del individuo”
Jorge Consiglio (escritor) (2004)
 

Letras de Alejandro Bettinotti

Las letras de tangos escritas por Bettinotti reflejan con una mirada piadosa la soledad y el enorme desamparo en la ciudad de Buenos Aires. El autor parece afirmar en cada verso que aquello que se ama no es más que la contracara de lo que se odia y que, en muchas ocasiones, suele causar dolor. Son versos escritos con los dientes apretados y tienen el color furioso de la letra que se escribe con sangre.

Bettinotti no duda en echar mano al lunfardo para hablar sobre temas cotidianos; y de este modo, entre coloquial y extrañado, logra una intimidad con la materia poética que provoca en el lector –o en quien escucha los tangos- una inmediata identificación con el yo lírico y con su forma de ver las cosas.

Lo que subyace en los textos es el escepticismo y el aturdimiento generados por un mundo profundamente entrañable pero signado por el sinsentido, el maltrato y el egoísmo. Sin embargo, la sutileza con la que se emplea el humor, que cumple un rol fundamental y que por su acidez recuerda a Discépolo, atenúa la crítica o el lamento para afirmar, a fuerza de lucidez, que más allá de todo vale la pena seguir adelante.

El Buenos Aires que se pinta en los textos es una urbe fiel a su identidad aunque cruzada por las huellas de la globalización; es un sitio en el que los perros se refugian en los cementerios; un sitio en el que los colectiveros dan rienda suelta a un sadismo sin límites; un sitio en el que los hombres se aburren.

Sin dudas, la escritura de Bettinotti es heredera de autores de tangos, pero, al mismo tiempo se reconoce en ella la mordacidad de Arlt, el ojo impresionista de González Tuñón y cierto existencialismo con estilo rioplatense a la manera de Onetti.

Los poemas, por último, son precisos y austeros, se alejan de toda ornamentación o artificio. Se los puede pensar como crónicas urbanas, como historias porteñas que admiten un único remate: la fuga hacia el interior del individuo.

Jorge Consiglio, Abril 2004